Cuando llegué a este lugar, no muy convencida y con reservas,
me sentí realmente fantástico. Mis dudas se disiparon
y me encontré como si hace mucho tiempo que vengo. Todo
me pareció espléndido, los dueños de casa
tan cálidos, el grupo de gente, las charlas, meditaciones,
caminatas, comida, bueno… puedo afirmar que mis expectativas
se vieron más que cumplidas. Me llevo de este lugar un
enorme deseo de volver, de participar en todo y agradecer esta
sensación de bienestar y placer que tanta falta me hacía
y por fin la tuve. Muchas gracias por todo lo recibido.
Martha S. Lavie
Muy agradecida a Torre Blanca por el soporte ofrecido en el trabajo
realizado, la presencia de la naturaleza, y el cuidado recibido
de la gente que aquí trabaja. De la cocina venía
alimento para el cuerpo y alimento para el alma.
Graciela