
El Hexágono, es nuestro salón de actividades,
y para llegar a él se cruza un puente que simboliza el tránsito
a un “espacio interno”, de introspección y autoconocimiento.
Fue diseñado haciendo centro en un punto de alta
intensidad energética, detectado mediante mediciones radiestésicas.

La gran amplitud del salón, el techo de paja con una cúpula
en el centro, la disposición de la madera en el piso, todo confluye
para que las energías sutiles se muevan libremente por el lugar,
generando un campo adecuado para el desarrollo de las distintas actividades.
La geometría sagrada en el diseño,
las líneas delicadas, los haces de luz filtrándose por
el cenit y las ventanas, definen el espacio y propician la conexión
con lo sagrado de nuestro ser.